Mostrando entradas con la etiqueta Unai Emery. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Unai Emery. Mostrar todas las entradas

viernes, 2 de mayo de 2014

Valencia 3 - 1 Sevilla: El sabor amargo del fútbol




Escribo esto mientras el mítico Julio Insa y su equipo me acompañan en un maratón radiofónico de los que surgen en los buenísimos y en los malísimos momentos. Hoy lamentablemente es de los malos, de los dolorosos, de los de no poder conciliar el sueño, de los de no encontrar consuelo en nada. Es una noche de duelo para el valencianismo y de pasarlo mal por lo que pudo haber sido y no fue. Esta noche me embarga la tristeza como hacía años que no sentía. No solo por ver a mi equipo del alma perder una semifinal, sino por la forma en la que sucedió, porque el fútbol fue de nuevo injusto con el Valencia y suma con el gol in extremis de Mbia una deuda más a esta grandísima afición, una afición que se levantará de nuevo con más fuerza, sabedora que mientras permanezca unida como hoy, o como la gran remontada contra el Basilea, mientras no pierda la esperanza y mantenga el sentimiento blanquinegro intacto, algún día verá sus penurias recompensadas y volverá a inundar las calles con orgullo, celebrando que el valencia Cf vuelve a estar en las alturas.

Hoy nos despertaremos y nos dolerá aún, recordaremos el infortunio en el último suspiro que nos privó de estar en una nueva final europea, pero a su vez albergaremos un sentimiento capaz de luchar y vencer a ese sabor amargo que se te queda al perder una eliminatoria injustamente y en el último minuto. Ese sentimiento se llama orgullo, porque cuando el equipo lo da todo y se vacía en el campo, cuando los jugadores dignifican el escudo que luce en sus camisetas, nosotros siempre les apoyaremos, porque podremos estar orgullosos de alzar la voz y afirmar que somos del Valencia CF.

Más allá de la pésima temporada liguera del equipo, inmerso en el esperpéntico proceso de venta que padecemos día a día, cosa que no ayuda en absoluto. El partido de ayer debe ser la confirmación del despertar de esta afición, adormecida durante años por personajes mediocres, antivalencianistas y mala gente en general que intentó instalarnos en la cabeza la idea de equipo pequeño. El Valencia no ha tenido ayuda de nadie, ha sido utilizado, maltratado por el arbitraje, pisoteado por la Uefa y por la federación y sigue en pie. Llevamos años deseando tener un equipo peleón, con garra, con hambre de títulos, con personalidad y que sienta los colores, creo que esto se puede lograr, de hecho creo que se está logrando. Se está aunando la afición con el equipo, este año se ha ido enchufando Mestalla, cuyo colofón brutal ha sido el tremendo apoyo mostrado al equipo por la afición. Desde las redes sociales la gente se informa, se mantiene expectante ante los buitres que amenazan con utilizarnos y aprovecharse de nuestro patrimonio como si fuera carroña de la que alimentarse. 

Toca hacernos fuertes, creer en que Salvo conseguirá lo mejor para el futuro de nuestro Valencia y que volveremos a disfrutar de noches como la de ayer pero con mejor final. Demostraremos al mundo que nunca hemos dejado de ser grandes y que esta afición es campeona pase lo que pase en el césped. Lucharemos contra las adversidades que nos vengan, contra presidentes inútiles con único afán lucrativo, contra el falso fair play de las instituciones y contra la prensa amarilla e interesada que tergiversa a su antojo. Volveremos a levantar títulos y no me rendiré hasta ver al Valencia levantar una Champions. Tampoco me rendiré y dejaré de criticar los maltratos al Valencia, las injusticias que dejan sin jugar a un chaval como Paquito Alcácer, la vomitiva celebración del que creía mejor persona, un Unai Emery que tuvo ayer la potra que le faltó entrenando precisamente al Valencia y no dudó en celebrarlo cual hooligan desatado, un tipo que tiene la insignia de oro y brillantes del escudo del Valencia y que además no se arrepiente de tal desmesurada reacción. Una insignia inmerecida otorgada por un expresidente impropio de tal cargo y al único servicio de amigos y banqueros.

Finalizo con dolor pero orgulloso de mi equipo y mi afición citando una frase dicha por nuestro presidente en la noche de hoy. "Millones de murciélagos podrán con algún buitre" Amunt Valencia!

imagen extraída del facebook oficial del VCF

viernes, 30 de marzo de 2012

Pesadilla en Emery Street. episodio final?

Soy masoca, lo se. Vuelvo a escuchar a Emery, pero esta vez ni siento ni padezco. Bueno padecer un poco, porque escuchar discursos caducados y poco, perdón, nada creíbles, molesta un poco. Pero me consuelo con saber que cada rueda de prensa eterna que nos ofrece Unai después de cada última derrota está más cerca de ser la última.

domingo, 25 de marzo de 2012

Getafe 3 – 1 Valencia: La crisis se confirma

Apenado por ver en lo que se está convirtiendo el Valencia, vuelvo a escribir mientras escucho otra vez las mismas palabras tristes, sin credibilidad y de trámite que emite Unai  Emery en rueda de prensa. Hoy su equipo ha cosechado una derrota más, esta vez ante un Getafe que quitando los primeros minutos tuvo el control de la situación en todo el partido, sin necesidad de tener la posesión.


imagen extraída de www.superdeporte.es
Esta vez no hay excusa, esta vez no hubo penalti injusto, no hay nada que objetar, salvo la propia inoperancia y pasividad de los jugadores valencianistas. Porqué si la última vez cargué mis críticas hacia los errores del entrenador, mil veces expuestos y de sobra conocidos, hoy toca hablar de la actitud pasota e indolente de muchos de los jugadores de nuestro equipo.

jueves, 22 de marzo de 2012

Análisis de un ridículo. Parte I: Perder contra el colista

Escribo este artículo mientras escucho las palabras de Unai intentando explicar una derrota valencianista imposible de explicar. El Valencia Cf, perdió la pasada noche en Mestalla delante de su afición contra el colista de la liga, en un partido donde todo estuvo de cara salvo un penalti inventado por el árbitro que permitió al Zaragoza empatar el partido que previamente había puesto de cara Pablo Hernández al rematar la asistencia de Soldado.

foto extraída de www.superdeporte.es


Llevo tiempo sin escribir y no es mi intención ofender a ningún aficionado de ningún equipo de los que aquí se hablen. Mi único propósito es plasmar lo más gráficamente posible cual es mi sensación y quizás la de muchos otros aficionados después de sufrir uno de los muchos esperpentos que ha protagonizado nuestro equipo esta temporada.


El partido empezó de una manera inmejorable, marcando pronto un gol, creando ocasiones debidas sobre todo a la defensa adelantada del Zaragoza. Se preveía una goleada sencilla, que junto con el buen partido de Bilbao llenara un poquito de ilusión a la sufrida y decepcionada afición. Pero nada de eso ocurrió.


Lo que realmente ocurrió finalmente es lo que un servidor ha visto demasiadas veces en los últimos años. Un cúmulo de despropósitos protagonizado por el equipo y su técnico que no tienen explicación, pero que se repiten de vez en cuando. El 1-2 final sin ser justo en cuanto a estadísticas del partido es un justo castigo por la inoperancia y la falta de aprendizaje de nuestro equipo ante el mínimo contratiempo.


Desde que el árbitro sorprendentemente concediera un penalti inexistente al equipo maño para empatar, el Valencia fue incapaz de encontrar una idea de juego que aprovechara su superioridad numérica en el campo. No encontró los espacios que tenía jugando en igualdad de condiciones. Unai una vez más fue lento, o erró al no leer lo que necesitaba el equipo en cada momento.


Contra diez, continuamos manteniendo a Albelda como pivote defensivo. Se continuó buscando centros, a cual más previsibles sin buscar una segunda jugada, sin enlazar jugadas trenzadas por medio de paredes ni nada que se le pareciera. Este equipo se limita a estar un minuto con el balón para acabar dándoselo al primero que la tenía que haber recibido. Es decir, posesiones eternas que solo consiguen desesperar y facilitar la labor defensiva del rival.


Los cambios no supusieron ninguna mejora. El juego era el mismo. Adúriz fallaba todos los pocos centros que llegaban con opciones de remate y Soldado fue un pasador cuando tuvo que haber sido un rematador. Aunque éramos más, inexplicablemente estábamos lejos unos de otros y sufrimos las poquísimas veces que nos hicieron el contraataque, fruto de estar todos por delante de la pelota. Hecho que causó el gol de la victoria maña y el posterior cabreo de la afición.


Lo malo de todo es que no sorprende, o al menos no a mí. Y ojo que siempre he sido optimista, pero es que con este equipo sabes que es una de cal y una de arena. Lo que te transmite positivamente un partido, lo hace negativamente el siguiente.


foto extraída de www.superdeporte.es


No pude ver el partido del domingo presuntamente bueno contra un muy buen Bilbao. Pero habiendo cosechado un 3-0 en casa de unos leones que realmente lo son esta temporada, aún cansados de la eliminatoria contra el ManU, no se puede explicar el penoso espectáculo ofrecido contra el equipo más flojo de la categoría. 


Los pañuelos empiezan a asomar en la grada, cada vez más visibles y yo me pregunto si no deberíamos pensar también en dirigirlos hacia el palco...Continuará...

martes, 7 de febrero de 2012

Quiero volver a sentirme vencedor

Durante estos últimos años los aficionados valencianistas hemos ido poco a poco resignándonos a aceptar una realidad que cuesta aceptar. La que nos sitúa como eternos segundones, sin haber podido celebrar ningún título ni nada que se le parezca en los últimos cuatro años, desde aquella temporada en la que el equipo entonces entrenado por Koeman ganó su última copa del Rey, el mismo año en que estuvimos a punto de sufrir el mayor fracaso como equipo clásico de primera división, el perder la categoría.


Por suerte, el orgullo de unos pocos integrantes de aquella plantilla tiraron del carro del resto de futbolistas e hicieron lo suficiente para evitar la catástrofe deportiva y compensaron a la sufrida afición con un título que aunque por las circunstancias no se celebró como merecía, si que fue bien disputado y sirvió para aumentar el palmarés del Valencia CF.

lunes, 5 de diciembre de 2011

El partido más importante del año


Más de un mes ha pasado desde la última vez que practiqué el valencianismo escrito. Muchos acontecimientos han tenido lugar en el club de mis amores, el que siempre sigo pase lo que pase. La falta de tiempo y de inspiración han impedido que contara el devenir del Valencia Cf durante estas últimas jornadas.

foto obtenida de www.superdeporte.es

La última vez que hablé fue en un mal momento para la afición. Fué después de la derrota de Leverkusen y con ello Unai Emery se llevó un aluvión de críticas de mi parte, donde transmití el porqué no confiaba en él para entrenar al Valencia. La verdad es que hubiera preferido no hacerlo, ya que en parte tampoco sabría que técnico es el ideal para sustituirle, salvo alguno del más alto nivel, cuya contratación sería poco probable por no decir imposible.

sábado, 22 de octubre de 2011

El crédito de Unai


Más allá de que el dilema Unai si Unai no, vuelva a la palestra gracias al último calentón. Mi opinión es que esta vez no estamos discutiendo sobre el partido de Alemania en si, sino sobre su trayectoria pasada y su evolución en el futuro cercano. Es decir, no es un simple calentón. Ojalá!


Yo mismo he creído en Emery mucho tiempo pese a los fracasos en las eliminatorias, porque sinceramente a veces me da pena lo buen trabajador y honrado que es, al menos aparentemente.

Este año comenzamos con fe, aunque bastante ciega, en que debido a la renovada plantilla con suerte habría un grupo muy unido en el vestuario, que junto con el aprendizaje del entrenador en los últimos años, pudiera llevarnos a un cambio de rumbo, a subir un nivel en la ambición por ganar.

Después del partido ante el Barcelona, con la gran actuación del Valencia y viendo como había mejorado la línea defensiva con las nuevas incorporaciones, añádele el gran estado de forma de Soldado, tuvimos el punto álgido que nos caracteriza a nuestra afición. Yo fui el primero en alabar ese partido, pero porque era justo, sin importar lo que deparara el futuro. Hasta esa fecha habían más virtudes que carencias.
Pero la historia se repite y le siguieron unos partidos cada vez más malos dejando como colofón la derrota ante el Leverkusen.

Ahora el panorama está con la afición en su punto más pesimista, conscientes de que la Champions se escapa y que en Liga los grandes despiertan, si es que llegaron a estar dormidos. Los que no nos conformamos con volver a estar varios meses con el máximo objetivo de disputar un tercer puesto y viendo como la distancia entre la otra liga se aumenta domingo a domingo, nos planteamos si Unai merece seguir gozando del indulto de nuestra crítica, aludiendo a sus resultados y excusándonos en la situación económica y precaria del club.

Pero lo que es más peligroso aún, es que hasta ahora has salvado las temporadas gracias a una mediocridad absoluta de tus competidores directos que te han permitido el dudoso honor de ser el vencedor de la liga de los malos. ¿Quien te asegura que eso seguirá pasando? La respuesta es nadie.
Sin embargo dejaré a un lado el pesimismo y no contaré con la posibilidad de que se empeoren los resultados al final de temporada, ya que de ser así no creo que hubiera debate alguno en junio.


La realidad que no se puede esconder es que el técnico de Hondarribia ha gozado de tiempo suficiente como para despejar toda duda de la cabeza del aficionado y de hecho lo está consiguiendo, porque creo que pocos valencianistas siguen convencidos de que sea la persona indicada para seguir entrenando al equipo durante más tiempo.


Podríamos valorar además que porción de la culpa aportan los jugadores y la directiva al problema, pero al final el responsable del juego siempre será el mismo, el que dirige el banquillo en los partidos y en su correpondiente preparación deportiva. Es el que supuestamente tiene la capacidad de decisión en los aspectos futbolísticos del club.


El señor Unai, con su última renovación pidió que se realizara una limpieza de vestuario que todos sabemos que no se completó. De la conocida lista negra, tan solo dos hombres quedaron en la plantilla, aunque teóricamente, se ficharon jugadores para sustituirlos, al menos momentáneamente.


Si la gestión fue buena o mala, habría que achacársela a los encargados de las negociaciones, pero la realidad es que el técnico se tragó su orgullo y los jugadores siguen siendo clave en las alineaciones de la mayoría de partidos disputados, con lo que la responsabilidad vuelve a recaer sobre el que los selecciona para jugar.


Al final del asunto, el argumento irrefutable que demuestra que se acabó el credito que tenía este entrenador se obtiene al despejar una sencilla ecuación. Con distintas plantillas se cometen los mismos fallos y en el mismo tipo de partidos. El único que está en todos los encuentros es Unai Emery, que repite una y otra vez los mismos errores.


Sigue sin dominar la lectura del partido para solventar las complicaciones que se produzcan y la mayoría de sus cambios no aportan nada, como ocurrió el pasado miércoles y además se producen demasiado tarde


Sigue sin utilizar un sistema de juego que valga para todos, y hace constantes cambios que trastocan al equipo en muchas ocasiones, solo acertando en el planteamiento de determinados partidos. Sabemos que le gusta el 4-3-3, pero nunca parece funcionar.


Siguen faltando jugadores referencia en algunas líneas que den un paso al frente cuando el equipo lo necesite. Un ejemplo es que cuando peor se pone un partido suelen entrar al campo los jugadores que menos ritmo de juego y peso específico tienen dentro de la plantilla.


Acabaré el tostón diciendo que lo peor de todo y por lo que pienso que es necesario un cambio de entrenador es porqué el equipo no transmite ilusión. Cada vez que se encadenan dos o tres buenas actuaciones le siguen desastrosos episodios futbolísticos que se repiten cíclicamente y que se van sumando para acrecentar la falta de fe de los aficionados.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Muchos fallos y poco del otro fútbol


Después del vistoso partido que disfrutamos el miércoles en Mestalla, nos esperaba el Sevilla de Marcelino. Nuestra bestia negra.
Si hay un partido que todo valencianista espera perder es éste.Porque no es la primera vez. Llegas y te mentalizas de que eres mejor que el rival, de que toca ganar para mantener el buen nivel demostrado contra el Barcelona, pero pronto te topas de frente con la realidad. 


foto extraída de www.superdeporte.es

El Vasco quiso hacer de nuevo un experimento en el once, dispuso eso que llaman trivote y lo formaron Banega, Tino y Maduro. Atrás mantuvo la misma defensa y adelante reservó a Soldado y dio una oportunidad a Adúriz. 

El once venía determinado por las rotaciones, pero el problema no eran los jugadores nuevos o los que no estaban. Lo que no funcionó es el sistema, Maduro ocupó la plaza de un central más y no por ello se defendió mejor. Al contrario, dicen los que saben de esto, que Victor Ruiz estuvo desubicado porque no sabe jugar con tres centrales.

Que Unai se equivocó es irrefutable, que los jugadores tienen parte de culpa también. La duda está en si el mal juego es causado más por falta de intensidad o porque los jugadores no sabían realmente a que jugaban.

Al fallo de planteamiento hay que añadir que delante tienes al equipo que más sabe como desquiciarnos, que juegan el llamado “otro fútbol” y que nosotros no tenemos ni idea de lo que és. Esa otra feceta del fútbol es la que explica que contra un equipo en inferioridad no sepas sacar ventaja y remontar el partido. 

Porque tuvimos una oportunidad única, jugando con un hombre más tras la expulsión de Trochoswki, tuvimos otra con el penalty que falló Banega y que dejaba al Sevilla con 9. Después todos se acordarán de la expulsión de Adúriz, de los ridículos aspavientos de Fernando Navarro y el cuento de Spahic y de las clásicas pérdidas de tiempo del equipo hispalense.

No voy a decir que fuera injusta la derrota, pues a ellos se les anuló un gol legal y nunca dimos la sensación de ser mejores jugando 11 contra 11. Así que ahora toca olvidar esos noventa minutos, pero si es posible, haciendo el favor de no repetir el mismo error.

La Champions es una oportunidad más de que Emery recupere la cordura y que descubra lo que significa ganarle a un grande. Mientras tanto, partidos como el del sábado siguen alimentando de argumentos a las voces más críticas del técnico de Hondarribia.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Fue un tropiezo porque somos grandes


Otra vez tuve que rebuscar entre los enlaces de internet para ver el partido del Valencia en streaming. No creáis que se ve peor que en algunos bares de mi pueblo, que lo ponen en Aljazeera tv para ahorrarse 4 euros, pero luego ellos bien que te cobran las birras.


imagen extraída de www.superdeporte.es

En fin, al menos pude ver el primer partido de Champions sufriendo una pixelación de cojones y apoyándome con las retransmisiones de la Radio. Eso si, no me pregunten por el juego del sistema 4-3-3 que no doy para tanto. Sin embargo me bastó para emocionarme con el salto de calidad que ha dado el Valencia en la línea de contención con un Adil Rami impresionante y un Víctor Ruiz que en dos partidos se ha convertido en el acompañante perfecto del francés.

Lo que no me gustó tanto, supongo que al resto tampoco, fue la falta de gol del equipo que le impidió llevarse los tres puntos necesarios para afrontar con más tranquilidad el resto de partidos de la fase de grupos.

Le cayeron muchas críticas a Unai por la tardanza en realizar los cambios y otras por la elección del 4-3-3 que no tuvo el éxito esperado. No se exactamente cual fue el error que evito la victoria che. Lo que más me preocupa es que en el centro del campo no hay un capitán, un director de orquesta que dirija con maestría el juego de sus compañeros.

Personalmente el fallo que más le achaco al entrenador no es la elección de un sistema u otro. El principal error creo que se basa en alinear para un partido importante a gente con falta de ritmo y darles un gran protagonismo. Hablo de Parejo y Banega, dos jugadores a priori muy buenos pero que no han disfrutado a penas de minutos esta temporada.

Es importante que una vez encontrada una buena pareja de centrales que tienen todas las papeletas para ser titulares, se decida de una vez quien tiene que organizar el juego valencianista. Se fichó a un hombre para ello, Parejo, y también se confió en Banega, creyendo que sería capaz de llevar a cabo esta difícil misión. Hay que tener claro quien de los dos ha de llevar las riendas del equipo o si dicha labor tienen que repartirsela entre los dos. Pero lo difícil de asumir en cambio, es que ambos sean suplentes en algún partido, ya que eso significaría que son incapaces de asumir el papel que tienen asignado.

Dicho esto, vuelvo con el resultado final del partido, un cero a cero que dejó muy contento a los belgas sabedores del hito que significaba para ellos y dejó cabizbajos a los jugadores blanquinegros y a nosotros los aficionados. La diferencia entre ambas reacciones es clara y es equivalente a la conciencia que tiene cada uno de la grandeza de su club.

Con la apatía del seguidor valencianista se demuestra que hay un sentimiento de grandeza y de inconformismo a la vez con los objetivos mediocres. La afición quiere ganar siempre y no permite tropiezos contra equipos de menor nivel.

La incongruencia llega cuando aun siendo conscientes de esa superioridad, hay algunos que ven peligrar la clasificación, unicamente por el tropiezo de Genk. Yo soy optimista y pienso que esa grandeza ya demostrada en el pasado, ha de servir para crear la obligación al equipo de dar la cara siempre y de ser capaz de vencer también a los otros grandes de Europa, llámese Chelsea por ejemplo.

lunes, 2 de mayo de 2011

Ridículo al cuadrado. Derrota merecida

Vaya por delante que en estas líneas poco se va a leer de temas puramente futbolísticos y no es que no quiera hablar sobre ellos, es que sinceramente me es imposible comentar algo positivo del partido que se disputó ayer en el Reyno de Navarra.

imagen extraída de http://www.superdeporte.es

Los protagonistas fueron un Osasuna que se jugaba la vida delante de su afición y un Valencia que se jugaba el honor y la buena imagen que había perdido hacía 8 días en el famoso 3-6.

El partido se preveía correoso y poco vistoso, pero al final resultó ser incluso peor que las peores expectativas. Se perdió por la mínima y porque una vez más Guaita hizo un partidazo. Los rojillos consiguieron su cometido y los ches consiguieron prolongar una jornada más, el ridículo protagonizado en Mestalla contra los campeones de copa.


De fútbol poco se puede comentar de un equipo que no disparó ni una sola vez entre los palos defendidos por el portero Ricardo. Sin embargo se pueden llenar hojas y hojas escribiendo sobre aspectos extra deportivos, sobre actitudes pasotas mostradas en el campo, sobre mediocridad de algunos, sobre palabras de conformismo de otros, sobre tantas y tantas cosas que los fieles seguidores a unos colores despreciamos y que lamentablemente nos estamos acostumbrando a verlas constantemente.

martes, 26 de abril de 2011

Se nos burlan en nuestra cara y en nuestra casa

Sábado, Cinco y media de la tarde, buscando desesperadamente un sitio para ver el fútbol en medio de la multitud de garitos ingleses de Benidorm, donde parece que miles de turistas viven aislados en Inglaterra, con la diferencia de pagar menos por la cerveza y disfrutar del sol y la playa del litoral levantino.


Allí estaba yo, acompañado de un fiel amigo y de mi hermana, con la férrea esperanza de contemplar el último partido medianamente interesante del Valencia esta temporada. El resto de amigos, menos afines al fútbol, había decidido quedarse en el camping y dedicarse al otro deporte nacional por excelencia, la siesta. Que sabios fueron aquellos, que sin saberlo estaban ahorrándose el espectáculo más bochornoso del año blanquinegro.

viernes, 15 de abril de 2011

Previa: Almería - Valencia

Nuestro Valencia afrontará mañana otro partido más de liga, sin la necesidad primordial de los tres puntos para permanecer en la tercera posición. Eso no quiere decir que el duelo contra el actual farolillo rojo de la primera división no esté cargado de importancia y de cosas en juego.
foto extraída de http://www.superdeporte.es/

Es el momento preciso para olvidarse de la euforia del pasado domingo, de la abultada victoria contra el Villareal y de pensar en poner los pies en la tierra y encontrar lo que muchas jornadas hemos sido incapaces de conseguir. Me refiero a que este equipo del que disfrutamos tanto hace 5 días, debe ser capaz de motivarse como es debido para sacar un buen resultado contra un Almería que seguro intentará dar la campanada y ponernos las cosas muy difíciles.

lunes, 11 de abril de 2011

Necesitábamos taaanto esta manita!

Mucho tiempo habíamos esperado para poder disfrutar de una victoria como la de anoche en Mestalla. La afición necesitaba una dosis de alegría y de goles como la de ayer para seguir creyendo en que vale la pena animar a un equipo.
Cuando uno es aficionado al fútbol, muchas veces se pregunta después de un odioso partido porqué lo sigue siendo. Sin embargo en noches así, de goleadas contra rivales directos, de manitas de goles y de celebraciones con olas incluidas, uno se va feliz a la cama, satisfecho de su equipo y pensando que aunque solo sea por un día, el fútbol le ha correspondido por su eterna entrega a unos colores.

foto extraída de http://www.superdeporte.es/

Mucho se había hablado durante la semana de la importancia de ganar al Villareal y ha valido la pena, porque hoy podemos festejar que se ha conseguido. Cierto es que un partido bueno no maquilla los sinsabores que nos ha ido dejando el Valencia jornada a jornada, pero al menos sirve para que por fin podamos escribir algo con ganas, podamos contar virtudes y no carencias, podamos sentarnos un Lunes con la satisfacción de hacer una crónica positiva de 90 minutos de júbilo.

jueves, 24 de marzo de 2011

De como se pasa de la euforia a la depresión

Si algo caracteriza al fútbol como deporte es lo inestable que es con el paso del tiempo. Un día crees que tienes el mejor equipo del mundo y otro día piensas que estás en la miseria futbolísitca y no puedes aspirar a nada. De eso sabemos mucho en Valencia, somos expertos en pasar de 0 a 100 en tiempo record.



Es por eso también que hace unos días pretendía escribir sobre nuestro entrenador explicando las razones por las que quizás Emery mereciera una última oportunidad de ganarse su renovación. Soy sincero y admito que gran parte de esa esperanza la basaba en los resultados del equipo. Pero también es cierto que en esos últimos partidos antes de la debacle alemana, sobretodo en el de Bilbao, había notado un ligero cambio de imagen en la actitud del entrenador, vislumbraba una persona más fuerte en sus ideales, que hablaba en rueda de prensa con una seguridad nueva y mostrando una mayor valentía en sus decisiones.

Entradas populares