jueves, 24 de marzo de 2011

De como se pasa de la euforia a la depresión

Si algo caracteriza al fútbol como deporte es lo inestable que es con el paso del tiempo. Un día crees que tienes el mejor equipo del mundo y otro día piensas que estás en la miseria futbolísitca y no puedes aspirar a nada. De eso sabemos mucho en Valencia, somos expertos en pasar de 0 a 100 en tiempo record.



Es por eso también que hace unos días pretendía escribir sobre nuestro entrenador explicando las razones por las que quizás Emery mereciera una última oportunidad de ganarse su renovación. Soy sincero y admito que gran parte de esa esperanza la basaba en los resultados del equipo. Pero también es cierto que en esos últimos partidos antes de la debacle alemana, sobretodo en el de Bilbao, había notado un ligero cambio de imagen en la actitud del entrenador, vislumbraba una persona más fuerte en sus ideales, que hablaba en rueda de prensa con una seguridad nueva y mostrando una mayor valentía en sus decisiones.


Ese amago de cambio de maneras del entrenador lo achaqué a la posibilidad de que el mismo Unai se hubiera enterado de que no confiaban en él para la próxima campaña y que lo único a lo que podía aferrarse era afrontar el reto heroico de ganar la Champions. Así que tuve la ilusoria idea en mi cabeza de que quizás se hubiera planteado morir con sus ideas, sin importarle si a eran compartidas o no por los demás. Todo ello cuadraba para explicar las medidas tomadas de apartar a Miguel y a Chori e incluso diría que las alineaciones fueron más rebeldes y con unas sustituciones cuanto menos coherentes. Es decir desde fuera se empezaba a creer que la esperada faceta de hombre del látigo había nacido en el entrenador  para gusto de aquellos que lo veían únicamente como un amo servil y amigo de los jugadores.

Pero ay amigo! como anteriormente he comentado, en el fútbol las sensaciones cambian al vuelo y lo que en ese momento vi como un posible cambio a mejor, una evolución en el entrenador y en el equipo para conseguir metas más exigentes y optar a objetivos más altos y menos conformistas, se apagó súbitamente con la eliminación de Gelsenkirchen. La derrota afectó muchísimo a Unai, al que se le vio como un alma en pena en rueda de prensa (se intuían casi las lágrimas) probablemente consciente de que se había equivocado en el planteamiento y que había desperdiciado su última oportunidad.

El Schalke hizo desaparecer de un plumazo el espíritu ganador que se había labrado el equipo durante las últimas jornadas ligueras. Provocó una bajada de brazos en la plantilla, que continuó con un ridículo en zaragoza protagonizado por unos jugadores que no encontraron motivación para seguir luchando por algo.

En tierras aragonesas, el espectáculo fue bochornoso y no se puede defender esta actitud en profesionales que visten nuestros colores, sin embargo es disculpable, en el punto en que es un partido aislado y todo el mundo tiene derecho a equivocarse.

Por ello desde mi blog enumeré argumentos en favor de lamotivación y exigí al menos actitud en el campo. El pasado domingo se volvió a fracasar, se perdió la ventaja frente al Villareal y se descendió a la cuarta plaza. Sin embargo esta vez, no puedo reprochar una falta de entrega de los futbolistas, aceptando además que se contaron con ocasiones claras para no haber perdido, incluso para haber ganado.

Entonces cuál es la nota negativa después de perder contra el Sevilla además del resultado. Pues es la confirmación para muchos aficionados de que es inútil seguir confiando en este entrenador. Y no porqué no haya demostrado entrega ni dedicación al proyecto, si por algo seguía creyendo en la recuperación era por su constancia, el no ceder en su empeño de intentar llevar el barco a buen puerto. Sin embargo no ha demostrado poder hacerlo, ha seguido arrastrando los errores que se le asignaban, ha sido incapaz de motivar al equipo en los momentos más cruciales de la temporada y en el transcurso de tres años no ha sabido transmitir una idea clara y uniforme de su idea de fútbol a la afición.

En un blog amigo se cataloga muy acertadamente de Oasis aese corto periodo donde Unai nos hizo creer en él y en su grupo. Pero ese Oasis ya se secó y ahora no nos queda otra que buscar un mesías nuevo al que aferrarnos para que nos devuelva la ilusión perdida y continuemos disfrutando de este apasionado deporte.

4 comentarios:

  1. A los aficionados del Valencia nos tendria que llamar "los montaña rusa" por la facilidad que subimos y bajamos en cuestion de segundos y de forma vertiginosa.

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  2. Yo siempre he dicho que plantamos la falla y la quemamos, a veces, con demasiada facilidad...

    Es de estudio sociológico...

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  3. En estos tres años que lleva aquí siempre he dicho que Unay no es entrenador para un club grande y ambicioso. Cuando acabe la temporada debería marcharse.

    La derrota en Alemania fue la puntilla, ahí es cuando me terminó de convencer que su ciclo en el Valencia no hay que alargarlo más.

    Espero que este parón sirva para que el equipo recupere la confianza, ganar en Getafe sería muy importante. Saludos.

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  4. Hola
    Algo común a todas las aficiones. Queramos o no los resultados mandan.
    Saludos

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