domingo, 20 de octubre de 2013

Valencia 1 - 2 R.Sociedad: Olvidemos el partido


Después de dos semanas de parón liguero que frenaba la buena racha valencianista y su recuperación casi milagrosa me invadía un inusual mono valencianista que me hacía desear ver seguir la buena racha y comprobar que lo que empezó a verse en el nuevo San Mamés era realmente un atisbo de cambio en el juego del equipo y no únicamente un episodio aislado de buena interpretación futbolística.

El partido contra la Real se había hecho esperar mucho y además venía precedido de un sentimiento de necesidad de venganza que no suele ser buena compañía y que acostumbra más a desequilibrar y enturbiar el ambiente que a templar los ánimos para la ocasión. Esta vez quería presenciar bien el choque y ante la imposibilidad de asistir al santuario me preparé para ver el encuentro cómodamente sentado en mi bar de confianza. Durante los 90 minutos no perdí la concentración más allá de los tragos al botellín de cerveza que calmaban la sed de contemplar una victoria que unira buen juego y resultado y se convirtiera en el trampolín hacia el despegar definitivo del equipo. El árbitro pitaba el final y junto a mi padre que había sido el compañero de fatigas ideal debatíamos de camino a casa lo injusto que es a veces el fútbol. El Valencia no había estado brillante, eso no cabe duda, pero la Real se había llevado un premio que ciertamente poco mereció.

A veces me siento solo cuando trato de defender la actuación del Valencia en determinadas situaciones y no hablo de sentirse solo ante los rivales o los garrulos de turno que solo intentan burlarse, crear gresca o alabar a sus equipos frente a los demás. Lamentablemente me siento solo ante la mayoría de compatriotas valencianos que viven en un derrotismo continuo. Este derrotismo puede estar bien justificado por todos estos años de sinsabores, por la situación del club en lo financiero y la inseguridad que ello crea ante un futuro incierto, pero no debe ser la excusa para verlo todo siempre negro haciendo de cualquier tropiezo el pretexto de mezclar churras con merinas. Yo mismo caigo a veces en el pesimismo, de hecho ultimamente más de lo que acostumbra a ser sano, algo que se agrava con la crisis general que se vive en el país, pero aún así considero vital hacer un esfuerzo en dosificar las críticas y en establecer las mismas cuando más oportuno es y más justas son y justamente en este partido sobran muchas de ellas.

Hablando del partido en concreto, por supuesto que hay cosas mejorables y por lo tanto criticables, pero uno lee críticas que parecen algo ya manido, más común de un tópico que de una realidad momentánea. Nos podemos quejar de la falta de calidad del equipo, de las carencias en algunas fases del partido en cuanto a la creación de peligro o de ocasiones claras de gol. Podemos opinar del técnico, de los hombres elegidos en cada posición o de los cambios realizados. Nos podemos quejar de muchos asuntos en un partido pero no entiendo como lo que muchos veían luces en el equipo en su empate contra el Bilbao hoy se tornan en sombras y tinieblas en la derrota frente a la Real. Lo que parecía como un resurgir del buen juego en tierras vascas hoy se convierte en un paso atrás frente a un rival directo y de Champions. ¿Es que acaso se jugó mucho peor ayer que hace dos semanas? Si es así yo he visto otro partido y el que he revisado esta mañana ha sido amañado por completo.

Yo vi un partido en el que claramente se dominó, no cabe duda de esto al menos hasta el gol realista, me puedo apoyar incluso en las estadísticas, posesión, remates, corners, todos ellos datos que benefician al Valencia CF. El equipo intentó llevar el peso del partido y buscar la victoria hasta el final. La Real defendió soberbiamente a un Valencia que le sobraron imprecisiones sobre todo en el último pase o centro al área y donde los hombres de arriba, Postiga y Jonas fallaron demasiado. Sería injusto por otra parte no citar el gol anulado del brasileño que hubiera significado probablemente otro desenlace y nótese que no me quiero justificar con la actuación arbitral aunque esta haya sido bastante nefasta. Se ha atacado a Banega una vez más y he de decir que estuvo casi perfecto hasta el segundo gol de la noche cuando esta vez sí, el Valencia se sintió más tocado y con menos ideas, incapaz de encontrar la solución para atravesar una férrea defensa del equipo rival. Quizás el cansancio de los compromisos internacionales hiciera mella en el argentino, pero estuvo más atinado en los pases, renunció a la conducción innecesaria y mantuvo la posición que mejor le va al equipo, situarse justo por delante de los centrales para construir el juego desde atrás con criterio. Su sustituto fue Parejo que dispuso argumentos para poder demandar más minutos en el campo. Sería también faltar a la verdad si no admitiera que la Real pudo matarnos en las contras pero fueron momentos aislados, nunca tuvo la decisión de ir al ataque, se encontró con un resultado buenísimo y supo como mantenerlo a la perfección.

Para el resto de los nombres propios del partido toca citar a Djukic, el otro gran atacado de la noche incluso precozmente sentenciado en muchas ocasiones. Y es que al serbio se le pueden achacar fallos, pero no darle el tiempo justo para enmendarlos sería no tolerar ahora lo que tanto hemos aguantado en otros técnicos desde la triste marcha de Benítez. Venía un tiempo criticando la labor por la banda de Pabón y su cambio de posición en la segunda parte convertido en punta de lanza del equipo puede que sea la nota final que haga reflexionar de una vez al mister. La asignatura pendiente que le achaco aún sigue siendo la elección de las piezas para componer la banda izquierda, donde Guardado no me termina de convencer y Bernat debería ser más protagonista. También se le puede reprochar su falta de confianza en Alcacer viendo que Postiga no atraviesa su mejor momento, con un delantero más acertado el resultado podía haber sido otro. No obstante, todas estas decisiones siguen sin ser suficientes por ahora para que deje de confiar en las posibilidades de Djukic al frente del equipo. Si por el contrario queremos valorar la planificación de la plantilla, el debate hay que alejarlo de una mera crónica post partido ya que si no caeremos de nuevo en el error de mezclar demasiados conceptos y olvidarnos del objetivo.

Hace un mes pedíamos tan solo que el equipo le echara huevos y cambiara de actitud para mantener nuestra confianza y animarles sin tregua, el equipo respondió bien. Hace dos semanas pedíamos ver algo más de fútbol y no solo defenderse con uñas y dientes, esto surgió en Bilbao. Bien, si ahora que el equipo está respondiendo reprochamos que lo intente aunque no se consiga una victoria quizás tenemos que decidir que es lo que esperamos de nuestro equipo antes de pedir explicaciones. Se acepta debate si no estáis de acuerdo.

foto extraída del facebook oficial del Valencia CF.

2 comentarios:

  1. Comparto tus reflexiones, a menudo gran parte de la afición es derrotista y oportunista, los mismos que elevan a todos a los altares en las victorias los quieren hundir en las derrotas, y hay un término medio de ecuanimidad que vale la pena buscar.

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  2. Me alegro no estar solo del todo Lobo. Se que a veces peco de optimista pero sinceramente en este momento no lo creía y tenía que escribir lo que sentía. Lo que más me desespera es leer críticas ya no derrotistas, que cada cual es libre de sentir lo que quiera, sino carentes de realismo y por supuesto oportunistas. Y creo que la gran explicación está en la cobardía y en cubrirse las espaldas para poder objetar el día de mañana un típico "te lo dije" y sentirse más realizados. Porque yo como ellos temo que nos toquen la cara en Villareal por ejemplo, pero no por ello voy a faltar a la verdad y valorar este partido como los que se jugaban antes del día del Sevilla, sinceramente poco que ver, tan poco que yo ya establezco el inicio real de la temporada ese día de la reacción. Y si luego resulta que al final es verdad que se frena la progresión y volvemos a dar pena pues se dirá como bien lo dije el día del Swansea. Lo cortés no quita lo valiente o algo así.

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