domingo, 27 de octubre de 2013

Villareal 4 - 1 Valencia: varapalo al proyecto de Djukic



A pesar de la contundente victoria frente al St. Gallen en Europa League, todos teníamos dudas de si este Valencia iba a poder superar a un rival directo como es el Villareal de Marcelino. El juego del equipo era sobre todo dubitativo hasta la fecha, ya que si bien Djukic parecía haber establecido una idea de jugar al toque y tener la posesión, este sistema no parecía ser asimilado del todo por una plantilla que aunque no exenta de calidad ofrece muchas muestras de lo mal planificada que está. Los resultados tampoco animaban, ya que solo se había iniciado una tímida recuperación contra equipos de bajo nivel y mostrando pocos argumentos más allá de una solidez defensiva que se convertía en eficaz únicamente por la sencillez de su planteamiento, es decir, renunciando a cualquier signo de filigrana con el balón y centrándose en la contundencia en la presión y en juntar las líneas evitando contras mortales del rival

Este Valencia basaba el crecimiento del equipo en la unión del grupo, encabezada por la avanzadilla lusa que era comandada por las fotos de Joao y los testarazos de R.Costa que además de capitán parece haberse impuesto antes como delantero titular que los llamados a ser sustitutos de Soldado y Valdés. Quizá sea esto un síntoma más del desbarajuste general del Valencia donde Djukic no ha conseguido aclararse sobre quién debe jugar en cada posición ni está siendo fiel a su propia filosofía pregonada una y otra vez en rueda de prensa. Yo he mantenido la fe en el serbio, algo demostrado en este mismo blog, pero ciertamente si sigue así ni a mi me quedarán motivos por los que defenderle. Una pena, porque su discurso de grandeza me había calado hondo.

Hoy otra oportunidad perdida para el triunfo del grupo sobre el individualismo, el Valencia tenía la misión impuesta por su técnico de dar un golpe encima de la mesa y lo que ha conseguido es romper el escritorio que sostenía las tareas a medio hacer. Esta vez no vale la escusa de que el perro se ha comido los deberes. Se pidió un cambio de actitud y se consiguió, se echo a Ramí y los jugadores iban ganando en entrega y en confianza. Los menos habituales comenzaban a entonarse, pero esto de nada sirve si no se les a continuidad, y hoy chirriaban las ausencias de Parejo viendo la poco defendible presencia fija en el once de Ever Banega, también se entendía bien poco la ni siquiera convocatoria de un Paco Alcacer que ha aprovechado más los minutos que los demás delanteros que si cuentan con la confianza del técnico. Hay jugadores que empiezan a tener oportunidades desmedidas como Pabón. Esto solo puede traer consigo una consecuencia, la de la desconfianza de los jugadores hacia su técnico que pueden interpretar que no se premian los méritos a la hora de hacer alineaciones.

Todo esto no tendría importancia si se viera un estilo definido y si los resultados dieran la razón a Djukic, algo que no se da. No quisiera sentenciarlo definitivamente ya que he sido siempre partidista de mantener la confianza en un proyecto a largo plazo antes de estar alerta permanentemente a cualquier síntoma precoz de fracaso, pero no puedo negar que hay cosas que empiezo a no entender. Algo que por otra parte me ha sucedido con la mayoría de los últimos entrenadores del Valencia, en menor medida con Valverde sí pero no por ello me gustaban sus decisiones al 100%. Cierto es que también me guardo cosas que se van enmendando, se va imponiendo Bernat por delante de un desangelado Guardado y quizás esas oportunidades inmerecidas para algunos lleguen a su fin después del varapalo de hoy, otra abultada derrota por 4 a 1. El problema es que la situación del club es cada vez más delicada, no hay dinero para enmendar las carencias de una planificación desacertada, el cambio de cromos en la dirección del banquillo está demostrado que no es una solución segura y solo cabe esperar que la cosa cambie el rumbo apocalíptico que viene llevando y que nos tiene acostumbrados a escribir siempre crónicas derrotistas o cuanto menos más negras de lo que desearíamos. A este paso, hasta yo corro el riesgo de no acordarme de dar argumentos positivos. Es por eso que necesito un descanso mental. Dejar de pensar por un momento en posibles soluciones y reservar las pocas energías que me quedan por si al final todo queda en un obstáculo más en el camino. Es el momento de que el equipo, Djukic y Salvo solucionen de una vez la situación. La afición no puede hacer más.

Si tuviera que elegir casi preferiría echarme a dormir y despertarme por allá por el mes de marzo y ver si milagrosamente la situación se ha revertido con éxito o si por el contrario las voces apocalípticas han triunfado y esto va a peor. Así que no me queda otra que esperar a ver los acontecimientos sin muchas esperanzas positivas al respecto. Hoy si me veo invadido por el pesimismo, Qué le vamos a hacer.

foto extraída del facebook oficial del VCF

1 comentario:

  1. Yo ya me he mentalizado de qué vamos a pasar una temporada complicada, donde es altamente probable que no lleguemos a Champions.

    La plantilla es escasa en calidad, descompensada y mal configurada. A Djukic le va a costar un tiempo engrasar la máquina...si es que lo logra. Saludos.

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