
El Valencia dejó fuera de la Uefa al conjunto amarillo hace unos años, este año sin embargo fuimos nosotros los que caímos humillados en una media parte para olvidar en el Madrigal. El del torneo del K.O quizás sea el que más le duela al corazón valencianista y el que más fresco tengamos en la retina los sufridores ches, pero hay otros alicientes para acrecentar la rivalidad. Todos nos acordamos del trato discriminatorio que sufrimos en feudo amarillo, donde a nuestra afición se le apartó en una jaula más propia de animales que de personas civilizadas.
La enemistad deportiva se traslada también a la grada, aumentando la antipatía que causa el equipo castellonense entre la parroquia che, sobre todo desde que en cierto medio valenciano se magnifica cualquier victoria grogueta a la categoría de hazaña y se viene hablando más de ellos sea cual sea cualquiera el motivo. Por último, por si todo lo anterior parece poco, hay que añadir el “pique” mutuo que presentan las directivas actuales de los clubs en cuestión que dejan como protagonistas a un Llorente discutiendo en varias ocasiones públicamente con miembros de los hermanos Roig.

Por tanto, desde este blog quiero reconocer públicamente mi enhorabuena a un Submarino que este año está cuajando una excelente campaña. Debo admitir, aunque me disgustara su modo de entrar en Europa League del Villareal, que está completando partidos buenísimos y un juego de lo mejor de Europa en estos momentos. Para muestra solo hay que ver la goleada de ayer al Twente holandés.
Volviendo al partido del domingo, Unai ha dicho que “hay ocho puntos en juego”, pero esto no es más que una forma de hablar. Lo bien cierto es, que el equipo, que ha visto como su objetivo después de fallar en Champions se limitaba a quedar el primero por detrás de Barsa y Madrid, sabe y debe ser consciente, que para conseguir la tercera plaza que da opción directa de jugar de nuevo Liga de Campeones, deberá concentrarse en doblegar por fin al rival más directo de los que habitan a nuestro alrededor.
No queda otra que ganar o ganar, pues más allá de ser una final o de haber más de tres puntos en juego, es una oportunidad única de recuperar el orgullo herido que nos robaron en Copa y hacer honor a una camiseta que cuenta nada menos que con 92 años de historia viva.
No dudo de que los once que saltarán al campo, más allá de nombres o de sistemas, que aún nadie nos aventuramos a predecir, saldrán con unas ganas enormes de demostrar su superioridad y que a su vez contarán con una afición que empujará con todo su ímpetu y el poder de sus gargantas a su equipo, ayudados además de un tifo de los que únicamente sale a relucir en las grandes ocasiones. Una de las últimas que disfrutaremos en la presente campaña. A ganar toca. Amunt Valencia!
Creo que si finalmente el Villarreal se lleva la Europa League, esta debería de exhibirse en la sala de trofeos del Real Mallorca, ya que gran parte de culpa de que estén jugando esta competición es de los bermellones.
ResponderEliminarCarlos
http://futbolyotrasdrogas.blogspot.com
Por encima de rivalidades y antipatías hay que reconocer el gran mérito del Villarreal, es muy difícil que un equipo de pueblo se cuele entre los grandes del fútbol español y europeo.
ResponderEliminarEsperemos que el partido del jueves les pase factura. Habrá que darlo todo para ganar. !AMUNT VALENCIA.