sábado, 3 de septiembre de 2011

Limpieza y reforma casi perfecta


Durante el verano y aprovechando que no habían partidos importantes del equipo, escribí en varias ocasiones mostrando una clara visión crítica de la labor directiva del Valencia y sobretodo de la ejercida por el máximo mandatario Manuel Llorente.

El amor a unos colores, el blanco y el negro, el sentir valencianista me provoca que sea exigente con un club que arrastra muchos seguidores detrás suyo, muchos fieles animadores que sacrifican su tiempo y su dinero por defender y animar al equipo que les representa. Es por ello que siendo consciente de las necesidades que tiene el actual valencia, no puedo más que querer que se cubran dichas carencias y expresar ese deseo en mi blog.

foto obtenida de http://fotos.lainformacion.com

Hace unos días comentaba mi descontento con la salida de Mata y la desesperanza por ver como se acababa el plazo de fichajes y no llegaban los refuerzos necesarios. Finalmente el mercado se cerró y se llegó a tiempo en la contratación de un nuevo central, Víctor Ruiz y de un lateral, Barragán. Ambos desconocidos para mi, pero esto no importa, ya que además no soy una eminencia futbolística con bastos conocimientos en futbolistas ni pretendo quedar como un Maldini amateur.

La cuestión es que habiéndose cumplido en buena medida esas peticiones mías en cuanto a la plantilla, debo dar una tregua en mis críticas y sin que sirva de precedente dedicaré este post para hablar bien de la gestión de la plantilla.

Lo que se pedía era una renovación y limpieza del vestuario y hay que reconocer que la limpieza se ha completado casi al 100%, quedando unicamente el caso de Miguel en el aire y dando la enésima oportunidad a Banega para que demuestre que no es un caso perdido más que sumar a los fracasos deportivos del equipo.
Del portugués se puede hablar largo y tendido, pero mejor en otra ocasión. El tema es que se nos ha quedado una plantilla de lo más joven, más barata que la anterior, se supone que con mucha ilusión y con hambre de ganar. El inconveniente puede estar en la perdida de jugadores internacionales y con experiencia en competiciones importantes y compromisos de entidad del estilo Champions. Pero todo no se puede tener. Así que en principio parece que Braulio ha hecho bien los deberes teniendo en cuenta las limitaciones que parecen  transmitirle desde arriba.

Ahora habrá que ver a lo que realmente puede aspirar el equipo, porqué después de la primera jornada de liga todos nos hemos quedado desilusionados con la competición en general. El Valencia demostró mucho potencial ofensivo y las mismas carencias en la defensa que parecen ya crónicas. Para el problema de los goles encajados hay una buena noticia, tenemos el deseado central que debería servir para acompañar a Rami en las labores de destrucción y también para facilitar la salida de balón hacia las líneas de arriba. La nota negativa es que muchos nos tememos que o pulimos también el sistema defensa-ataque de Unai o las contras traerán peligro al quedarnos siempre en inferioridad.

Veremos que hace el técnico a partir de ahora. De momento parece que ha subido un grado su nivel de confianza con la cantera alineando de inicio al canterano Bernat, además de realizar sustituciones con urgencia durante el partido que acabó esta vez con final feliz.

Buena culpa de ello la tuvo Soldado, que reafirmó su buen estado de forma y de fortuna de cara a gol, con un hat-trick en el debut liguero del equipo delante de su afición. El público vibró en un partido de infarto que ya hemos visto en varias ocasiones desde que llegó el vasco a dirigir al equipo.

Finalizo el artículo esbozando brevemente unas discrepancias que nada tienen que ver con el Valencia en si, al menos, en apariencia.
Una de ellas es la pérdida de emoción que ha sufrido la liga española, desvirtuada por la falta de competitividad en la lucha por el título.
Muchos se llevan la mano a la cabeza al enterarse de que lo que muchos avisaban ha sucedido por fin y que la liga se ha partido en dos. Sin embargo no se dan cuenta de que hace años de que ellos mismos vienen provocándolo. Y como decía un poco más arriba aparentemente nada tiene que ver con nuestro club, pero no es así, ya que todos los clubs son responsables de permitir la desigualdad existente empezando por el nuestro.

Pero como he prometido no hablar mal hoy, dejaré el tema de la #ligademierda y el del #noalfutbolsinradio para otra ocasión y para no mezclar demasiado los temas del artículo.

viernes, 26 de agosto de 2011

No solo de números vive el futbolero


Hoy la actualidad futbolística venía cargada de noticias variadas y de considerable interés público. La última convocatoria de Vicente Del Bosque confirmaba una vez más su indiferencia hacia Roberto Soldado, al que al parecer es bueno, pero no tanto como jugadores de la clase de Torres, un “Niño” sin duda sobrevalorado pero que nadie se atreve a quitarlo de la lista fija de la Roja. La siguiente gran noticia era el acuerdo entre la AFE y la LFP que permitirá por fin al ansiado futbolero disfrutar de ver a su equipo debutar en la liga 11-12.

La tercera y última noticia tuvo lugar esta tarde cuando se realizaba el sorteo de grupos de la próxima Champions League, un acontecimiento que ha servido para calmar momentáneamente el mono de fútbol que sufren muchos aficionados en el Twitter. Como podéis comprobar, alicientes sobran para estar entretenidos un buen rato hasta que se juegue el primer partido de liga.

Sin embargo un servidor, ajeno al cabreo por la no convocatoria del 9 valencianista sigue sin poder quitarse de la cabeza la marcha de nuestro último internacional, el 10 del Valencia, el gran Juan Mata. La salida del asturiano hacia tierras inglesas me la esperaba tanto como la mayoría de vosotros, pero no por ello ha sido menos dolorosa. Duele porqué es el enésimo ejemplo de que cualquier jugador es transferible, de que el dinero manda, de que da igual perder calidad o no, lo importante es que hay crisis. Y como hay escasez monetaria no podemos hacerle frente a los dos intocables. No debemos osar hacerles sombra a los líderes de audiencia, esos que se inventan guerras frías con tal de que sigan hablando de ellos y solo de ellos.

Este fin de semana habrá liga de nuevo, pero parece que otro año más estaremos condenados a jugar la llamada otra liga. Nos mantendremos expectantes, para ver si alguno de los nuevos jugadores valencianistas cuaja y termina siendo la promesa futbolística que esperaban al ficharlo. Lo malo és, que en caso de que uno de ellos llegue a triunfar y se convierta en la revelación de la temporada, en caso de que llegue incluso a tocar las puertas sagradas de la Roja o se erija como titular indiscutible en su selección de origen. En ese caso, no podremos saborear su fútbol por mucho tiempo. Nos resignaremos a pasar el siguiente verano en alerta constante de que en cualquier momento vendrá una oferta por él y se lo llevará el mejor postor, porque aquí no podremos rechazar esos millones en forma de traspaso que hagan sobrevivir al Valencia un año más a salvo de los temidos banqueros.

El señor Llorente que ahora se cree el salvador del club, que llama a la afición a creer y a tener una fe ciega en nadie sabe qué. El que vende cualquier cosa menos las parcelas, el que baja la deuda pero mantiene el tipo de interés que se ha de pagar anualmente, el que tiene un plan de viabilidad que hasta ahora solo ha demostrado regateando fichajes inútilmente y aceptando ofertas “escandalosamente escandalosas”. El que ha acabado con la cola de espera de los pases pero tiene la botella llena de ilusión.
Este señor es defendido por los llamados responsables. Aquellos que creen que el fútbol se resume solo en números. Y ven cualquier acción como necesaria porque el club está en crisis. Entiendo que un sector de la afición pueda estar a favor de que el club se sanee, pero yo pregunto: ¿a que precio?

Porque puestos a ahorrar, podíamos haber apostado más por la cantera, sabiendo que a poco que confíes en los chavales y les des oportunidades los resultados son beneficiosos si o si. Puede que de ello tenga culpa también el míster, aunque con la atenuante de tener que demostrar año a año que es digno de confianza y capaz de sacar un resultado deportivo tangible.
Es el problema de confiar a medias en un entrenador e ir renovándolo año a año.

Siguiendo al hilo de la crisis, porqué no siguió utilizándose a Marchena. Un central que cumplía con el papel deseado de sacar el balón jugado desde atrás y no haberlo medio regalado al Villareal, donde sigue haciendo su labor perfectamente. Podíamos haber contado también con Stankevicius, el más regular la temporada pasada en la zaga (Esto es opinión). Haber ejercido la opción de compra creo recordar que no llegaba a 2 millones, sin embargo se desestimó.

Habría mucha tinta que derramar para seguir expresando críticas, sin embargo lo dejaré aquí, no sin antes lanzar el mensaje de que ojalá las ventas de las figuras Villa, Silva y Mata (entre otras) hubieran servido para terminar el estadio, sin embargo esto no se produce y veremos hasta cuando tenemos que esperar para verlo. Mientras tanto el magnífico gestor valencianista sigue cobrando su buen sueldo a costa de ser un presidente muy responsable económicamente.

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