jueves, 8 de julio de 2010

Un partido impresionante. Una semifinal histórica


Se acercaban las semifinales. Esta vez sí que apetecía verlas. Por primera vez en la historia disputábamos un puesto en la final del mundial. Se empezó con mal pie, consiguiendo a pesar de ello pasar a octavos como primera de grupo, luego nos medimos a los vecinos portugueses anulando casi por completo a sus grandes estrellas. Después nos vimos las caras contra los paraguayos, bravos y valientes, en otro partido de sufrimiento sin fin, en el que se logró romper la mala racha de los cuartos de final.

El destino nos deparaba una semifinal contra la rocosa Alemania, la selección que  venía arrasando en el mundial, la que más goles metía, y que había eliminado nada menos que a Inglaterra y a Argentina endosándole cuatro goles a cada una.

Nuestro país se había preparado bien, algunos con miedo, otros muy optimistas, las banderas de España ondeaban en todos los rincones, como nunca antes lo habían hecho, orgullosas de unos colores y de unos hombres que están haciendo soñar y disfrutar del buen fútbol a millones de espectadores en todo el mundo.

Otro once histórico.
Yo, un valencianista y ferviente seguidor de la roja en todos sus éxitos y fracasos, no me iba a perder este, el partido más importante de la selección hasta la fecha.

domingo, 4 de julio de 2010

Y por fin se rompe el hechizo. España en semifinales


Y llegó ese día. El día en que luchamos y vencimos. En que nos intentaron robar otra vez más, pero nos antepusimos. En que volvió a salir el espíritu ganador. En que Villa volvió a marcar el gol de la victoria. Una victoria histórica. Una victoria que rompe una maldición. Un gol que mantiene una ilusión. La ilusión de ver a España por primera vez en la semifinal de un mundial. Una semifinal que bien podría ser una final anticipada.


Será contra la temible selección alemana. A la que ya sabemos cómo ganarles, pero que esta vez costará aun más si cabe. Ellos vienen muy fuertes, pero nosotros también lo estamos.
Quizá no se haya demostrado a base de goles. Puede que no se haya sacado todo el fútbol que tenemos. Pero si que se ha sacado la casta, la furia, la mentalidad ganadora.

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